Estrés, abrazos, agobio, risas, alegría, tristeza, listas, recuerdos... demonio de tazmania en mi cerebro.
No puedo escribir, no puedo hablar, me quedo callada por los rincones de mi nube (y parecía imposible!), pensando en lo que dejo, en lo que dejé y lo que podrá venir.
Te dejo Barcelona, se abre un paréntesis entre tú y yo. Y no puedo llamarte para ver cómo estás porque me invade la nostalgia al saber que esta escala castellana no me devuelve de momento a ti.
Eres mi amiga, mi hermana, mi alegría, mis risas, mi fluir y por eso te quiero. La vida nos es dada, cada cual reinventa sus caminos, y haré lo posible para que el mío vuelva a pasar por tu vera.
Dejé a la dama, tan seca y fría por fuera, pero tan llena de escondites cálidos andantes a los que me encanta volver.
¿Qué vendrá? ¿Tú lo sabes? Mariposas en el estómago anuncian cambios.
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