Aún no hace 48h que hemos llegado y huala, un montón de cosas.
El resumen del viaje puede ser que además de ser largo y tener alguna charleta interesante, pasé un montón de frío y me veías por los aeropuertos cual viejita enroscada en una manta y las chanclas con calcetines. La mejor siesta: en el aeropuerto de Bangalore esperando a Ale, en un rinconcillo de la sala de recogida de equipajes; ahí me monté el chiringuito, mantas, almohadas y antifaz a pierna suelta hasta que los señores de seguridad decidieron que no daba muy buena imagen, jeje.
Estamos en un colegio de élite, pero no nos recibieron con champán ni nada, chispas! La verdad es que básicamente no nos recibieron y de momento es todo un poco jaleo, nos las apañamos solas, aunque parece gente maja. Hoy me ha intentado atacar una oca y ayer cruzó la carretera una serpiente enorme.
La ciudad está perdida, autobuses locales, rickshaws y el caos indio habitual. Reencuentros con amigos indios que nos tratan estupendamente y primera cerveza.
La comida sigue igual de picante, no ha habido suerte en que se hubiera suavizado :S Necesito una cocina!
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